miércoles, 4 de abril de 2018

Veo cómo te acabas

Veo cómo cada día tu fuerza disminuye, tu mirada se va perdiendo, ves más allá de lo posible. Tu dolor te llevó a un mundo desconocido. Traté de retenerte, a las buenas y a las malas, pero hoy me doy cuenta de que no es posible. Si bien estuve ausente de ti muchos años, estos cinco años han sido lecciones dirarias de amor, de paciencia, de enojos, de incertidumbre, de dolor disimulado.

Hoy te he pedido desde el fondo de mi corazón con lágrimas en los ojos que volvieras, pero me miras con profundidad, como diciendo, tranquila. Sigues ahí, sentada en la silla, intentando dormir. Siento que te desvaneces y me duele, es insoportable este dolor. Quisiera decirte que quiero estar en tu lugar para volver a escuchar tu voz, para verte caminar, sonreír, enfadarte, decir cosas feas. De vez en cuando abres tus ojos y me ves llorando, siento que me dices: ¿Por qué lloras?

Sé que sufriste mucho por mí y que aun así en estos cinco años me has dado la oportunidad de aprender a quererte, valorarte, sentirte tan cerca, pensarte en todo momento, ayudarte, protegerte... ¡Y cuánto me hubiera gustado no verte así!

Recuerdo cuando recién llegué, nos íbamos a tomar algo por ahí, fuimos al centro a tomar chocolate, íbamos a La Olímpica a comprar los sábados, íbamos al taller cada día, hablábamos, repetíamos las sumas y las multiplicaciones, las canciones, me comentabas tantas cosas que me da tristeza un día olvidarlas, llorabas cuando tenía que ir al hospital y te dejaba en el taller, querías siempre estar corriendo las cortinas, barriendo, limpiando... siempre haciendo algo, ahora no puedes hacer nada y tampoco recuerdas ni siquiera que esas cosas se hacen.

Te veo y lloro, mi corazón se derrite de la tristeza. Mis hermanos a su manera aprendieron también a servirte. Eres lo único que nos une y temo el momento que decidas partir. Temo no encontrar una mano de la que agarrarme en las noches y darme cuenta de que estás ahí, calentita, temo el día en el que no tendré que cuidarte y recordar todo lo que sobre el amor y el servicio que me has enseñado.

¡Cuántos miedos y dolor tengo! Y, a pesar de eso, no quisiera verte reducida a nada. Te quiero con toda mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te extraño

Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.