viernes, 10 de agosto de 2012

El amor de mi vida




Mi existencia vino del amor,
de los planes para continuar con la vida,
de la inocencia y el calor de los sentimientos
de la lucha por tener y compartir vidas

No todo fue fácil,
no todo fue amor;
también hubo competencia,
heridas y preocupación

Aun así la vida continuó su camino,
y con su despliegue de posibilidades
permitió aferrarse a los momentos
y afrontar con dignidad las dificultades

La vida incrementó la intimidad
permitió tolerar lo intolerable
y penetrar en el sentimiento
que poco a poco fuisteis construyendo

Nací de la mezcla del dolor
y del deseo;
de la esperanza de algo mejor
y de la dura pobreza de cada día

 Crecí con muchos miedos
con alegrías que solo tú me dabas;
como el producto de tus ilusiones
y la complejidad del cotidiano

Tu creciente deseo de verme feliz
tus frustraciones ante mis errores
tu forma de adaptarte a mis realidades
nos llevaban, a ti y a mí, a ir creando un amor
que aprendimos a vivir

Sin que se dieran cuenta los demás
iba creciendo entre nosotros admiración
respeto, aceptación y complicidad

Cada día, a pesar de la distancia, nos unía el gozo
cuando hablábamos, reíamos, recordábamos
y compartíamos

Puedo decir que nos quisimos tanto
que nos añorábamos;
cada día yo pensaba en ti
y tú pensabas en mí

Cada día deseábamos escucharnos
y cuando nos escuchábamos
había un sentimiento que iba madurando,
que en la intimidad del amor, nos acercaba

Cuando lográbamos estar cerca
había un volcán silencioso y discreto
que nos decía desde el fondo de nuestros corazones
cuánto nos queríamos

Siempre nos admirábamos,
queríamos estar, compartir más
pero supimos siempre respetar nuestros destinos
y adaptarnos a lo que era

Intentamos no hacernos daño,
intentamos compartir
y lo logramos porque cada momento
era una posibilidad de profundizar nuestros sentimientos

No hizo falta decir cuánto nos quisimos
aunque muchas veces nos dijimos
que nos queríamos de aquí al cielo
o de aquí a Marte

Los dos nos comunicamos
sin hablar sabíamos lo que no decíamos;
detrás de cada llamada
había un sentimiento que crecía más allá
de lo anecdótico de nuestras conversaciones

Supimos comprendernos
no violamos los códigos que con el paso del tiempo
aprendimos a crear
para que ninguno de los dos sufriera

Aprendimos a darnos alegría
a desear que el otro estuviera bien
a esperar que la vida nos ayudara;
aprendimos a callar y a no llevar sufrimiento

¡Cuánto te extraño!
Cada día extraño tu voz
tus sueños
... nuestras posibilidades

Gracias por ese amor íntimo
que solo a mí supiste dar;
un amor diferente a otros,
el amor del padre que conoce a su hija

El amor tierno y orgulloso
a la niña que siempre fui para ti
y para mi madre

Gracias, vida de mi vida,
amor de mis amores,
razón de mi existencia

¡Cuánto te echo de menos!


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Te extraño

Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.