El artículo que aparece a continuación lo he tenido casi por una semana pendiente de leer en una pestaña abierta, como tantas que voy cerrando cuando han cumplido su función. Me ha resultado inquietante y los enlaces (que sugiero leer) han removido mis entrañas. El recuerdo inevitable de mi padre, ese recuerdo de cada día, ese oír a mi madre lo feliz que fue él cuando nací en un día como ayer, el recuerdo de cómo se fue, la culpa aún presente, la última noche que pasé con él mirando cada quince minutos los números que marcaba un aparato que me indicada si seguía con vida... todo se ha amontonado. No dejan de ser recuerdos de admiración por él.
Ahí va el enlace que me ha hecho reflexionar sobre el derecho a vivir y morir dignamente: http://www.huffingtonpost.es/fernando-soler-grande/a-todos-los-hijos-e-hijas_b_5008340.html?utm_hp_ref=spain
Un poco de todos esos pensamientos que vienen cada día, hacen su aparición y cuestionan mi vida...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Te extraño
Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.
-
¡Qué afortunada me siento de ser normalita: con miles de defectos y cualidades! ¡Qué afortunada soy de no tener que presumir de nada y mucho...
-
De niña, me sentía vieja para vivir. De adolescente, renuncié a la vida. De adulta, amo la vida y quiero vivirla.
-
Reconocer mis errores, esforzarme por corregirlos, pedir disculpas y hacer la vida un poco más alegre, me aligera. Es no tener que justifica...
No hay comentarios:
Publicar un comentario