Cariño, mi niña:
Creciste sola, confundida, luchaste con todo y contra todos. Te quiero. Hoy te he comprendido más que nunca. Eres un tesoro, eres magnífica y agradezco a la vida permitirme verte.
Veo tu carita, tu delgadez, tu pelo lacio, tu piel pálida, tu inocencia, tu confusión, tus sueños, tu sentido de valor... te acompaño en tu soledad, en tu no entender nada, en tu no estar presente, en tu no poder vivir, tu no sentido de la vida, tu ansia por encontrar a qué aferrarte, tu búsqueda del sentimiento, tu sencillez, tu sensiblidad y tu generosidad. Tu capacidad para dar a pesar de la soledad.
Ahora, te estaré más presente, ahora te comprendo más, te veo más, te siento más y te agradezco más. Ahora, por favor, ayúdame a saber lo que sientes, lo que quieres y cómo cuidarte, cómo puedo estar contigo. Juntas vamos a descubrirnos, a viajar por la vida cogidas de la mano, a explorar los días y a estar presentes. Encontraremos nuestra voz y haremos que el mundo nos oiga, oiremos al mundo y reirémos, reirémos de emoción por la vida. Juntas, cogidas de la mano, encontraremos nuestro camino y aprenderemos a disfrutar de él. Nos gustaremos tanto que seremos más hermosas y maravillosas, descubriremos el gozo y lo haremos poco a poco, dando pasos la una hacia la otra y en cada pasao encontraremos un abrazo cálido que será nuestro regazo y hogar.
Encontraremos en nuestro hogar el cariño y el calor. Aprederemos paso a paso a relacionarnos con el mundo, a sentirnos seguras y a saber qué queremos. Nos sentiremos contentas y satisfechas y no dejaremos de descubrir.
Mi niña bonita, vamos con amor y confianza porque te he visto y te quiero... eres mi gran tesoro y no quiero perderte de nuevo.
Gracias, gracias, gracias.
Te adoro, te amo.
Un poco de todos esos pensamientos que vienen cada día, hacen su aparición y cuestionan mi vida...
domingo, 16 de octubre de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Te extraño
Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.
-
¡Qué afortunada me siento de ser normalita: con miles de defectos y cualidades! ¡Qué afortunada soy de no tener que presumir de nada y mucho...
-
De niña, me sentía vieja para vivir. De adolescente, renuncié a la vida. De adulta, amo la vida y quiero vivirla.
-
Reconocer mis errores, esforzarme por corregirlos, pedir disculpas y hacer la vida un poco más alegre, me aligera. Es no tener que justifica...
No hay comentarios:
Publicar un comentario