Necesito estar en contacto con lo real y aprender a vivirlo desde la perspectiva más inocente posible, sin que por ello sea ignorante. He decidido no imaginar un futuro ni mejor ni peor; revivir el pasado para crear mi presente con mayor aceptación y sentido común. Aprender a acompañarme estando en mis necesidades, deseos, carencias, oportunidades, cualidades... todo para vivir mi vida y no la de otro que se permita invadirme. Vivir lo que decido sin problemas de moral, sin acusaciones religiosas ni ateas, sin sentirme excluida por no compartir ideas y sin temer a mis continuas contradicciones. Decido vivir para experimentar, para no vivir lo del otro y no dejarme vivir. Decido rechazar lo impuesto, pero me permito analizarlo... no me apego a mis ideas porque siempre puedo aprender. Decido acompañarme porque así veo al que me acompaña... Decido revivir el pasado para saber en qué me equivoqué y aprender a hacerlo de otra manera. Decido revivir para recordar a aquellos que me acompañaron y ayudaron a lo que hoy soy. Decido revivir para estar en el presente disfrutando de aquello que me prohibí. Decido revivir para inventarme como soy.
Un poco de todos esos pensamientos que vienen cada día, hacen su aparición y cuestionan mi vida...
viernes, 6 de abril de 2012
Revivir para sanar
A veces concibo la vida como si cada día fuera una oportunidad para reinventarla, acomodarla a mis necesidades y hacerla más liviana; otras veces, quiero asentir a ella y aceptarla tal como es, sin acomodamientos ni pesadez. La mayor parte de las veces quiero entender que puedo construirla como una mezcla de posibilidades: de apoyarme en el pasado sin quedarme apoyada y proyectarme al futuro sin inventar lo que no es.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Te extraño
Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.
-
¡Qué afortunada me siento de ser normalita: con miles de defectos y cualidades! ¡Qué afortunada soy de no tener que presumir de nada y mucho...
-
De niña, me sentía vieja para vivir. De adolescente, renuncié a la vida. De adulta, amo la vida y quiero vivirla.
-
Reconocer mis errores, esforzarme por corregirlos, pedir disculpas y hacer la vida un poco más alegre, me aligera. Es no tener que justifica...
No hay comentarios:
Publicar un comentario