La memoria genética nos hace copartícipes del cúmulo de experiencias que se han venido anidando desde que el ser humano se hizo presente en sí mismo en relación con los demás. Cuando se descubrió reflejado en los sentimientos y las emociones del otro.
Es casi natural compadecerse de las dificultades y tragedias del vecino; pero algunas veces, diría que muchas, es complicado saber qué hacer con las propias. Hay momentos en los que no sabemos manejar las emociones y lo urgente nos roba ese espacio para ayudarnos a sobrevivir. Sin darnos cuenta vamos acumulando un banco de emociones que casi siempre son deudas, deudas con nosotros mismos.
Un poco de todos esos pensamientos que vienen cada día, hacen su aparición y cuestionan mi vida...
domingo, 18 de diciembre de 2011
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Te extraño
Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.
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¡Qué afortunada me siento de ser normalita: con miles de defectos y cualidades! ¡Qué afortunada soy de no tener que presumir de nada y mucho...
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De niña, me sentía vieja para vivir. De adolescente, renuncié a la vida. De adulta, amo la vida y quiero vivirla.
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Reconocer mis errores, esforzarme por corregirlos, pedir disculpas y hacer la vida un poco más alegre, me aligera. Es no tener que justifica...
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