viernes, 20 de enero de 2012

Soy tu yo


Desperté despojada de conocimiento
ansiosa por conocer el mundo;
Me sumergí en el placer de lo cotidiano…
A mi lado la mirada serena del que no teme

Esa mirada me acompañaba mientras dormía;
era silenciosa porque entendía de la vida…
Había bailado en el mundo de la magia,
De la herencia de sus antepasados

Su templanza era comedida,
me abrigaba sin prejuicios;
me deleitaba sin pretensiones
y  me acompañaba sin exigencias

Poco a poco me fue mostrando ese mundo
El mundo que siempre he conocido,
que ha sido mío y he negado…
el mundo de la tranquilidad

Es reconocer en lo sencillo y lo simple
la raíz de mi existencia;
es someterme con dulzura a
aquello que me mantiene

Inclinarme con vehemencia a la vida;
a aquellos que me han precedido
y reconocer sus vidas
en lo que ahora soy

Es vivenciar que todos nos esforzamos por algo superior;
que los errores son intenciones
y  las oportunidades una continuación del esfuerzo anterior

Es mirar con sencillez lo que es,
despojarse de las suposiciones,
penetrar en el espacio de lo único posible

Así la mirada seguía dándome la oportunidad de pensar
de experimentar y de estar
Así la dulce mirada era insistente
en su constante observación

En algunos momentos era cansina, irreprochable;
en otros parecía querer invitar
pero no cejaba en su empeño
por estar conmigo

De pronto me hacía recordar
la vida de los anteriores;
otras veces me hacía vivir
la vida de los presentes

Y las más veces me llevaba a ser yo,
a desnudarme ante los que estuvieron y los que están;
a despojarme de ideas y conceptos,
a despojarme de comparaciones

Insistía, quería siempre acompañarme…
Había momentos en los que incluso
su presencia me agobiaba

No era más la miraba que acompaña
sino una miraba inquisitiva;
que insistía en mí
que buscaba implacable

Era terror el que poco a poco fui sintiendo
Quise correr, pero ella siempre presente
Quise volatilizarme, pero seguía allí
Quise argumentar, pero sus razones eran mejores que las mías

Así como se hacía presente,
Así insistía
Así como me abrazaba
Así me ahogaba

Así como me liberaba
Así me atormentaba
Así era
Y así se deshacía

Así se acercaba
Y así yo huía
Así se alejaba
Y así la añoraba

Así, en un silencio mudo
me dijo, con voz pausada
y mirada triste:
¿No me reconoces?

Soy todo lo que has sido y puedes llegar a ser
Soy tu amor y odio
Soy tu alegría y tristeza
Soy lo que te heredaron y lo que heredarás

Soy tus antepasados y tus herederos
Soy tu pasado y presente
Soy tu futuro y tu próximo

Soy tu espejo y tranquilidad;
Tu serenidad y belleza
Soy lo hermoso que pretendes
Y lo maravilloso que eres

Soy el abrazo en el que puedes refugiarte
Y el dolor que puedes siempre dejar
Soy la confusión que te agobia
Y la confianza que siempre te promete

Simplemente soy tú
Soy ese mundo con el que convives
Con el que discutes
Y con el que disfrutas

Soy tú en todo
Permíteme estar siempre
No me desprecies ni me exijas
Simplemente estemos

Al verme en ella
Abracé esa mirada
insistentemente presente
Y la añoré, la reconocí y la viví.

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Te extraño

Basta con mirarte con amor y acogerte en el regazo que nunca fue. Así es como te amo. Así es como te vivo. Así es como te siento.